Bálsamo labial de Hierbabuena




Todavía tenía los tacos de cera de abeja sobre la encimera después de limpiarla y prepararla para usar en cosmética. Me parecía que había que estrenarla de algún modo, y un bálsamo labial era la excusa perfecta. No requiere grandes cantidades de ingredientes y, además, me quitaba el gusanillo de probar la cera recién preparada.

La fórmula es muy sencilla, pero cada ingrediente tiene su función.

  • Aceite de jojoba (Simmondsia chinensis) porque aporta suavidad, ayuda a proteger la barrera cutánea y se absorbe con facilidad sin dejar sensación excesivamente grasa.
  • Aceite de coco (Cocos nucifera) porque proporciona consistencia, deja los labios muy suaves y ayuda a reducir la pérdida de agua de la piel.
  • Aceite de ricino (Ricinus communis) porque es un magnífico emoliente y aporta ese brillo característico que recuerda al de un gloss.
  • Cera de abeja (Apis mellifera), imprescindible en este tipo de preparados. Es la encargada de dar consistencia al bálsamo y de formar una fina película protectora que ayuda a mantener la hidratación de los labios.

Como ingredientes complementarios añadí hierbabuena pulverizada (Mentha spicata), un extracto de ciprés (Cupressus sempervirens) y una pequeña cantidad de aceite esencial de árbol de té (Melaleuca alternifolia).

En este punto conviene hacer una aclaración: hoy probablemente sustituiría el aceite esencial de árbol de té por otro más agradable para un bálsamo labial, como menta verde, vainilla (como aroma cosmético), naranja dulce o incluso una pequeña cantidad de aceite esencial de lavanda. El árbol de té es un excelente aceite esencial para otros usos cosméticos, pero en un producto destinado a los labios puede resultar demasiado intenso y no siempre es la mejor elección.

Después solo queda dejar que el bálsamo solidifique completamente. Aunque puede utilizarse prácticamente desde que endurece, me gusta esperar unos días para que termine de estabilizarse.

Y, por cierto, una buena forma de dar una segunda vida a esos pequeños tarros monodosis de mermelada que a veces terminan en la basura. Una vez bien limpios y desinfectados, resultan perfectos para este tipo de preparados y demuestran que reciclar también puede formar parte de la cosmética artesanal.

Comentarios

Entradas populares